El sol de la tarde filtraba su luz dorada a través de las rendijas de la ventana del altillo, creando un patrón de sombras que bailaban suavemente sobre el suelo polvoriento. Entre cajas de embalaje y muebles cubiertos con sábanas blancas, un baúl antiguo, cubierto de telarañas y polvo, se destacaba en la penumbra. Con un esfuerzo que reflejaba la mezcla de curiosidad y anticipación, lo arrastré hacia un rincón iluminado, dispuesto a descubrir los secretos que escondía.