Me puse a jugar con
una lapicera que me quedo cerca de la mano, la traía y la llevaba entre los
dedos, entonces levante la vista y ella seguía impertérrita, mirándome a los
ojos.
— No sé qué
decirte.... interiormente te estoy re puteando te pido disculpas por ello. Me
desarmas, me haces mierda, en cierto punto siento que me agredes, y sin
embargo... no puedo dejar de escucharte. Esa honestidad brutal no la encontrare
en nadie más, asi que debo aprovecharte. Me gusta, me duele, me causa risa, me
confunde, quizá hasta me da un poco de rabia, de bronca, arrepentimiento de
pedirte seas tan honesta.... estoy confundido. ¿Es normal?