Sobre la necesidad de ser leído y la búsqueda de una voz propia
A veces me descubro mirando la pantalla esperando que alguien me diga que lo que escribí vale la pena, y me pregunto por qué me pesa tanto esa mirada ajena. Al final, es una paradoja extraña: escribo en el silencio y en la intimidad más absoluta, pero en cuanto pongo el punto final, nace un deseo desesperado de salir a mostrarlo y buscar aprobación.