sábado, 25 de julio de 2026

Ensayo sobre la degradación semántica del afecto

 (O el catálogo inevitable del bochorno cariñoso)

Hay un misterio ontológico que la ciencia aún no ha logrado descifrar del todo: ¿cómo un sujeto adulto, instruido, capaz de pagar sus impuestos, votar con criterio y redactar correos electrónicos con sujeto y predicado, es capaz de reducir su léxico a un balbuceo simio en cuanto se enamora?

A los ojos de un tercero neutral, presenciar a una pareja en pleno despliegue de su código fonético privado resulta una experiencia cercana al bochorno ajeno extremo. Sin embargo, hay una verdad incómoda que la sociología de bar suele ocultar: el crítico de hoy es el degradado de mañana.

Para fines estrictamente analíticos —y sabiendo que el lector no dudará en reconocerse (o reconocer a su inquisidor) en alguna de estas trágicas variantes—, hemos actualizado este catálogo del bochorno cotidiano.

Los de la nutrición desmedida (Gordo / Gor / Gordi): Es el clásico de clásicos. Misteriosamente, el adjetivo no guarda ningún tipo de relación con el índice de masa corporal del destinatario. Podrá ser un espécimen flaco como un espárrago, pero para su pareja será "Gordo". Hay acá una aparente búsqueda de confort, una metáfora de la abundancia. La contracción a "Gor" representa el pico de la pereza lingüística, una etapa donde el afecto economiza vocales porque la confianza es tal que ya no hace falta disimular la pesadez del alma.

El complejo parento-filiar (Mami / Papi): Ingresamos en terrenos freudianos resbaladizos. Son parejas que no tienen hijos -o que los tienen, pero han decidido ignorar sus verdaderos nombres en un acto de amnesia selectiva- y se llaman entre sí "papi" y "mami" con una soltura que desorienta al transeúnte. Hay una extraña transferencia de autoridad y amparo maternal/paternal. El riesgo biológico de esta categoría es alto: cuando se dice en voz alta frente a los verdaderos padres, el aire de la habitación pierde de golpe el noventa por ciento de su oxígeno.

Los diminutivos de la azucarería (Amorci / Bebote / Cuchi): Acá la lengua castellana sufre un proceso de deformación plástica irreversible. La inclusión del sufijo -ci o -ote no busca achicar la cosa, sino infantilizar al sujeto hasta límites donde la dignidad humana queda seriamente comprometida. Quienes militan en esta categoría suelen acompañar la pronunciación con una leve inclinación de cabeza y una voz agudizada dos octavas por encima del tono natural, como si le estuvieran hablando a un caniche toy desnutrido o intentando calmar a un lactante con gases.

La monarquía del reducto doméstico (Princesa / Reina / Rey): Una aristocracia de cabotaje. Tipos que viven en un ambiente con humedad de cimiento se dirigen a su pareja como si estuvieran en el Palacio de Buckingham. Tiene la ventaja de la pomposidad, pero el peligro inminente de la ironía: la "reina" suele estar en ese preciso instante sacando la basura en chancletas, y el "rey" peleando a insulto limpio con el flotante del inodoro.

Los zoológicos y botánicos (Conejito / Chanchito / Pichón / Bicho): Un intento de la biología por abrirse paso en el departamento. Se asigna una especie animal según criterios totalmente arbitrarios. Nadie sabe por qué un tipo de noventa kilos pasa a ser un "chanchito", pero el apodo adquiere un estatus de ley constitucional dentro del hogar. El problema surge cuando, en una cena formal, a alguien se le escapa un "¿me pasás la sal, chanchito?" y el resto de los comensales debe fingir una tos convulsiva para no mirar.

Pero el fenómeno no estaría completo sin su contrafigura: el Juez de la Dignidad Ajena.

Es ese individuo —amigo, compañero de trabajo o transeúnte casual— que al escuchar un "amorci" ajeno tuerce la boca con un rictus de asco, pone los ojos en blanco y pronuncia frases lapidarias como: “Qué pesados, por favor”, “Yo jamás caería en esa estupidez” o “A mí háblenme por mi nombre”.

El Censor se siente moral e intelectualmente superior. Se percibe a sí mismo como un bastión del pragmatismo y la sobriedad. Sin embargo, la historia de la humanidad demuestra que el Censor es un gigante con pies de barro.

Porque el Censor no es duro: está simplemente soltero, o atravesando un ayuno afectivo.

En cuanto el destino le cruce a alguien que le desordene las neuronas, el Censor sufrirá una metamorfosis fulminante. El mismo tipo que criticaba la "cursilería" de los demás terminará, seis meses después, acurrucado en un sillón, hablando con voz de pito y pidiéndole a su "pichoncito" que le haga mimos en la nuca. Y lo peor: lo hará con cosas infinitamente más graves, inventando diminutivos que ni la Real Academia ni la ciencia médica podrían catalogar sin sentir vergüenza ajena.

Al final del día, la ridiculez es la única democracia real que nos queda. Los que hoy señalan con el dedo son los mismos que mañana pedirán clemencia bajo el código secreto de su propio reducto afectivo.

Así que la próxima vez que escuche a alguien criticar la cursilería ajena, no se enoje. Mírelo con piedad, sonría para adentros y DÉJELO HABLAR.

Piense: Ya le va a tocar a él/ella terminar siendo el/la 'gordito/a' de alguien.

sábado, 11 de julio de 2026

Entrevista en FM Arroyo Aguiar

 

En la mañana de hoy, fui a presentar mi libro (y mis respetos), al programa DESPERTANDO CON EL PUEBLO, que conduce la Sra Sara Figueroa de Michelaud (Sarita... para todo el mundo), por FM ARROYO AGUIAR, y la charla se extendio por un poco mas de 20 minutos. 

 

 

 

Un agradecimieto a Sarita e Ivana, por recibirme tan gentilmente permitirme el espacio para mostrar aquello que yo hago...

domingo, 28 de junio de 2026

Tamara es de Interés Cultural

 

A veces, uno escribe para ordenar los silencios, para rescatar del olvido los fragmentos de una vida que se fue desdibujando con el tiempo. Uno escribe, en definitiva, para cumplir con la palabra empeñada. Cuando las páginas de Tamara tomaron forma definitiva en abril de este año, sentí que había cerrado un ciclo íntimo, un puente de tinta entre el pasado y el presente.

domingo, 21 de junio de 2026

El tierno equilibrio de la paternidad

El tierno equilibrio de la paternidad

Junio 21-Domingo 

Hay días en el calendario que vienen con una carga doble. Fechas en las que el almanaque te obliga a mirar en dos direcciones al mismo tiempo: hacia atrás, al pasado que ya no está, y hacia el presente de la vida que continúa. Hoy, Día del Padre, es uno de esos días.

Es inevitable. Empieza la mañana y aparece ese pensamiento recurrente, ese “un día más en que lo extraño”. Es un ejercicio silencioso que muchos hacemos: cerrar los ojos e intentar adivinar qué sería de nuestras vidas si nuestros viejos todavía estuvieran acá, qué nos dirían o cómo verían el camino que elegimos. El duelo no es una línea recta que se termina; es un eco que resuena con más fuerza en los días importantes.

domingo, 14 de junio de 2026

Resumen y presentación de la novela...

 

En el marco de la presentación de mi nuevo libro TAMARA, se me brindo la posibilidad de explayarme un poco frente al micrófono, al respecto de lo que estaba por presentar.

Agradezco de sobremanera a Mariela Allovatti y su equipo, por la invitación a ser parte del CAFÉ LITERARIO, Entre Magia de Palabras y Letras, que se desarrollo en la Biblioteca Publica Alberdi, de la ciudad de Laguna Paiva.

 

Les dejo un poco lo por mi explicado en aquella oportunidad al maravilloso publico concurrente: 

Si tuviera que resumir qué es 'TAMARA', les diría que no es solo una novela de amor; es, fundamentalmente, un santuario de la memoria. Es un libro que nació de la necesidad de hacer las paces con el pasado, con el dolor y con el silencio.

Los que recorran estas páginas se van a encontrar viajando a los inicios de los años noventa. Van a sentir el eco de los lentos sonando en boliches como 'La Fábrica' en Esperanza, y el frío de la ruta uniendo mi querido Laguna Paiva con el resto del mundo. Es una historia anclada en nuestros paisajes santafesinos, en las esquinas y los pueblos que nos moldearon la adolescencia.