(Manual sociológico del sujeto que reniega por vocación)
Decía Jorge (mi sabio profesor de la materia) que, si a un hombre no le gusta renegar, bajo ninguna circunstancia debe dedicarse a la electricidad. Tenía razón. El electricista no trabaja únicamente con la ley de Ohm, los voltios o la corriente alterna; trabaja, fundamentalmente, contra una fuerza oscura y metabólica denominada Entropía Doméstica.
El cliente cree que el oficio consiste en conectar un cable con otro. Desconoce que la verdadera profesión es un ejercicio de templanza casi budista donde el oficial combate a diario contra leyes físicas que no figuran en ningún manual de la UTN.