sábado, 1 de agosto de 2026

Leyes de la frustración eléctrica


(Manual sociológico del sujeto que reniega por vocación)

Decía Jorge (mi sabio profesor de la materia) que, si a un hombre no le gusta renegar, bajo ninguna circunstancia debe dedicarse a la electricidad. Tenía razón. El electricista no trabaja únicamente con la ley de Ohm, los voltios o la corriente alterna; trabaja, fundamentalmente, contra una fuerza oscura y metabólica denominada Entropía Doméstica.

El cliente cree que el oficio consiste en conectar un cable con otro. Desconoce que la verdadera profesión es un ejercicio de templanza casi budista donde el oficial combate a diario contra leyes físicas que no figuran en ningún manual de la UTN.

domingo, 26 de julio de 2026

Entre la aprobacion y la certeza...

 Sobre la necesidad de ser leído y la búsqueda de una voz propia

A veces me descubro mirando la pantalla esperando que alguien me diga que lo que escribí vale la pena, y me pregunto por qué me pesa tanto esa mirada ajena. Al final, es una paradoja extraña: escribo en el silencio y en la intimidad más absoluta, pero en cuanto pongo el punto final, nace un deseo desesperado de salir a mostrarlo y buscar aprobación.

sábado, 25 de julio de 2026

Ensayo sobre la degradación semántica del afecto

 (O el catálogo inevitable del bochorno cariñoso)

Hay un misterio ontológico que la ciencia aún no ha logrado descifrar del todo: ¿cómo un sujeto adulto, instruido, capaz de pagar sus impuestos, votar con criterio y redactar correos electrónicos con sujeto y predicado, es capaz de reducir su léxico a un balbuceo simio en cuanto se enamora?

sábado, 11 de julio de 2026

Entrevista en FM Arroyo Aguiar

 

En la mañana de hoy, fui a presentar mi libro (y mis respetos), al programa DESPERTANDO CON EL PUEBLO, que conduce la Sra Sara Figueroa de Michelaud (Sarita... para todo el mundo), por FM ARROYO AGUIAR, y la charla se extendió por un poco mas de 20 minutos. 

domingo, 28 de junio de 2026

Tamara es de Interés Cultural

 

A veces, uno escribe para ordenar los silencios, para rescatar del olvido los fragmentos de una vida que se fue desdibujando con el tiempo. Uno escribe, en definitiva, para cumplir con la palabra empeñada. Cuando las páginas de Tamara tomaron forma definitiva en abril de este año, sentí que había cerrado un ciclo íntimo, un puente de tinta entre el pasado y el presente.