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Mostrando las entradas con la etiqueta Cuentos. Mostrar todas las entradas
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lunes, 5 de octubre de 2026

La Joya de Analía...

 

Bajo la sombra espesa del monte misionero, verla frenaba el tiempo. Analía tenía esa belleza que rompía cualquier molde, marcada por un contraste difícil de olvidar: la piel canela, dorada por el sol de la siesta y teñida de la tierra roja; los pómulos marcados y una melena de rizos rubios ceniza que le caía sobre los hombros con gracia silvestre. Pero lo que atrapaba de verdad era la mirada: dos ojos rasgados, profundos —de un azul o un verde casi translúcido, dependiendo el tiempo— donde convivían el orgullo, la ingenuidad y una serenidad única.

lunes, 28 de septiembre de 2026

Cero Negativo

 

El frío de la madrugada se colaba por las rendijas de los ventanales de la guardia, trayendo consigo el olor a humedad y a desinfectante barato. El doctor Marcelo Olivera, con los ojos ardiendo por el cansancio y los brazos cruzados sobre la mesa del office, miraba fijamente el café frío en su taza de plástico.

A sus cuarenta y cinco años, Marcelo era la sombra de lo que alguna vez prometió ser. Una década atrás, antes de que la impunidad y la botella quebraran su matrimonio y su carrera en el Hospital Central, su nombre sonaba para las grandes ligas de la cirugía cardiovascular. Hoy, sus manos —temblorosas fuera del quirófano, pero todavía precisas bajo la luz fría de aquel lugar— solo servían para coser borrachos, reparar cortes de peleas callejeras y firmar certificados de guardia en un nosocomio de periferia abandonado por la mano de Dios.

sábado, 12 de septiembre de 2026

Entre el dogma y la sangre...

 (una disyuntiva de fe)

El viento frío del otoño arrastraba las primeras hojas secas contra los ventanales de la nave central, creando un chasquido rítmico, casi metálico. El padre Julián, un sacerdote joven ordenado hacía apenas tres meses, recorría el pasillo apagando una a una las velas del altar.

Había enviado a su casa temprano a las dos señoras que lo ayudaban con la limpieza y los quehaceres de la iglesia y de la casa parroquial. Las noticias anunciaban un temporal feroz para la zona antes de medianoche, y Julián no quería que el agua las sorprendiera en el camino.

domingo, 30 de agosto de 2026

Piso 13

 

El viento del sur entró de golpe a eso de las cinco de la tarde, trayendo ese tufo a humedad y río que suele enfriar la Capital antes de la lluvia. En el piso trece, Ismael López Cardozo no sintió el cambio de aire ni el silbato de salida. El martillo neumático de una obra le había dejado años atrás un zumbido constante en el oído izquierdo; para amortiguarlo, escuchaba la radio con unos auriculares pegados a las orejas con cinta aisladora y encajados bajo la presión de sus orejeras antiruido. 

Bloqueaba así el sonido exterior mientras trabajaba dándole la espalda al vacío de la losa. Cuando apoyó la cuchara sobre el balde de mezcla para limpiarla con la espátula, notó que la sombra del edificio vecino ya cubría la mitad de la planta. Se sacó las orejeras junto con los auriculares. Abajo no había gritos de peones, ni el rechinar de la mezcladora, ni el retumbo de las camionetas. Nadie…

sábado, 15 de agosto de 2026

El Saco...

 (me lo contó el hijo de Celestino)

El sol soplaba fuego sobre los rieles de Ceres. Un calor denso, el ruido ensordecedor de chicharras enloquecidas y la tierra reseca convertían la estación en un horno a cielo abierto. La mole de hierro llegó resoplando como un monstruo agonizante, el tren al que todos llamaban El Tucumano: una vieja locomotora a vapor del Central Argentino que avanzaba desde el norte hacia Rosario. El aire olía a hollín, a grasa quemada y al tufo pesado del petróleo crudo que alimentaba sus entrañas. Tuvo que parar obligada a tragar litros y litros de agua frente a la manguera del tanque elevado para no reventar en el intento.

martes, 24 de marzo de 2026

Elena (parte 2)

 

¿Qué se siente saber que tu "gran secreto" era lo más evidente de todo? ¿Quería seguir desarmando este pacto de "ficción" o ahora que me sacaron la careta vamos a hablar de por qué necesito que mi vida parezca un capítulo de una serie que nadie más puede ver?

ELENA (parte 1)

Hacia un poco más de 10 minutos me encontraba en aquella sala de espera. Solemos ser muy puntuales (ambos), ella, llegada la hora, abrirá la puerta de su consultorio y me llamará por mi nombre de pila. Yo, seguramente, dejare la revista tomada arriba de la mesa, y me dirigiré con una sonrisa a su encuentro, una rutina que venimos cumpliendo desde los últimos tres años a esta fecha todos los jueves, cada 15 días.

El olor de la malta o cebada cocinando en la cervecería de Calchines, se cuela en el ambiente, dándole una particular esencia al lugar.

domingo, 15 de febrero de 2026

Despertar en la loma...

 

No sabía qué hora era, pero soñar que estaba en un baño y no se me iban nunca las ganas de orinar fue motivo más que suficiente para despertarme.

Al otro lado de la carpa —una de estilo canadiense, hábilmente diseñada con bolsas de papas que por dentro llevaban ese nailon en el que vienen envueltas las heladeras; costuras en tanza del 30, cumbrera y parantes de tacuara, todo artesanalmente realizado por las manos de quien se encontraba a mi lado— mi compadre, mi amigo, mi hermano, mi padrino y un poco mi papá… el "Loco" López, dormía a pata ancha.

viernes, 30 de enero de 2026

El silbido ...


La niña tenía ocho años cuando aprendió que el silencio del campo es una mentira. Es un velo que oculta el trabajo de la muerte. Bajo esa calma aparente, las mandíbulas de las hormigas cortadoras trituran las hojas, las víboras desplazan su peso muerto sobre la hojarasca y el calor agrieta la tierra con un crujido imperceptible. El campo nunca calla; solo espera.

jueves, 22 de enero de 2026

La Modista de los Galpones

 

El vapor del mate se mezclaba con la luz mansa de la tarde en su cocina. Mi tía, con sus noventa años a cuestas y la lucidez de quien ha guardado cada recuerdo en un cofre de seda, me miró por encima del borde del mate. Hablábamos de lo que falta, de lo que el tiempo nos quitó o, mejor dicho, de lo que nunca nos dio.

sábado, 17 de enero de 2026

Crónica de Sangre en el Espinal...

 Hacia fines del siglo XIX, lo que hoy conocemos como Villa Laura era un mapa de silencios. Allí donde la pampa empieza a ondularse para dejarse ganar por el Espinal, el paisaje era una red de ñandubayes retorcidos y espinillos que, en enero, perfumaban el aire con un aroma dulce y pesado. Eran los años en que el viejo mundo de los gauchos empezaba a deshilacharse: el monte, antes infinito, se rendía ante el avance del alambrado, y el silencio de siglos comenzaba a ser herido por el silbato lejano de la locomotora.

viernes, 9 de enero de 2026

Memorias de antiguas yerras...

 Todavía no clareaba del todo cuando el campo empezaba a desperezarse. El fresco de la mañana se metía por entre las mangas cortas y uno aprendía temprano a no quejarse. Yo andaba chico, con las rodillas raspadas de tanto chivear y el pelo revuelto, mirando a los grandes como si supieran secretos importantes que no estaban hechos para mí. El olor a bosta fresca y a pasto húmedo era parte del aire, como si siempre hubiera estado ahí.

domingo, 14 de septiembre de 2025

Anosognosia...

 Recorríamos los campos con dos de mis primos, y a mi me tocaba bajarme para abrir la cimbra esta vez, pero cuando lo hice, mi mano aferro un picaporte y no la madera rustica que debía ser.

Así fue que abrí de par en par aquella puerta, y quedé frente a un comedor, con algunas mesas desparramadas, y algunos ancianos mirándome como si no entendieran que hacía yo allí.

viernes, 22 de agosto de 2025

Contra el Tiempo...

 

Sonó el despertador a las 0545 am, lo apagué y encendí el velador. Algunos me critican por seguir utilizando una tecnología “obsoleta”, pero es que el despertador tiene un encanto que difícilmente pueda tener un aparato de esos de última generación o al menos pueda igualar.

Como primera instancia, me gusta despertar con ese sonido metálico del pequeño martillo golpeando las campanillas a un ritmo frenético, dándote la pauta de que cuando acabe aquello, no tendrás un plan B, o te despertaste, o fuiste… Segundo, el despertador te implica una “responsabilidad” intrínseca, un compromiso diario. Deberás darle cuerda noche tras noche, tanto para seguir funcionando, como para que suene a la hora deseada.

lunes, 7 de julio de 2025

Eco de una Visita Inesperada

 

Recuerdo aquel día como si hubiera sido ayer, aunque la lógica me grita que es imposible. Tenía ocho años y estaba construyendo una fortaleza de palos en el fondo de mi casa en Villa Laura, entre unas mandarinas y una planta de toronjas. Era una tarde de esas de verano, el sol pegando fuerte sobre los campos y el sonido lejano de alguna chicharra. De repente, una sombra grande me cubrió. Levanté la vista y vi a un hombre. No era mi papá, ni mi abuelo, ni mi tío. Era... yo. O al menos, un yo mucho más viejo, con canas en las sienes y en las barbas, algunas arrugas alrededor de unos ojos que eran inconfundiblemente los míos, pero cansados.

jueves, 12 de junio de 2025

Inentendimeinto humano...

 

Cada vez, entiendo menos a la gente... es un misterio que ni los filósofos más grandes podrían desentrañar, o al menos, no los que viven por acá cerca.

Aparentemente, y recalcaré aparentemente porque, como bien se sabe, "La realidad es subjetiva en función de nuestros propios intereses" (y mis intereses, créanme, no incluían esta performance callejera), he cometido algún "pequeño error conductivo". (Pues uno no está exento de cometer pequeños deslices, claro)

lunes, 28 de abril de 2025

El Cambá Ramon...

 

Ramón Jiménez (El Moncho, o simplemente el CAMBÁ) siempre había sido un hombre que vivía en sintonía con el viento, con el ciclo del sol y de las estaciones. Nació y creció en la vasta soledad de las tierras correntinas, entre los campos verdes que rodeaban Colonia Carlos Pellegrini y la Estancia San Solano, justo al borde del Parque Nacional Iberá, donde los ríos se retorcían como serpientes bajo el cielo azul y las aves cantaban a la hora del alba. A pesar de la dureza del trabajo en el campo, Ramón había aprendido a amar la tierra con una devoción que pocos podrían entender. Sus manos, callosas y curtidas por los años, habían sembrado, cosechado y cuidado ese pedazo de tierra que le daba sustento y le ofrecía el consuelo de una vida tranquila.

miércoles, 19 de marzo de 2025

Gustav... el Polaco cebador.

 

Era un Miércoles cualquiera cuando me senté al inodoro, intentando aliviar los estragos que me había provocado el mate "fiero" que me preparó Gustav Perichonwski, un tipo raro, polaco él, coifeur, que vino a instalarse entre la iglesia y el club unidos con su peluquería. Así que, entre ventosidades y maldiciones, empecé a hacerme preguntas mientras las tripas me retorcían como si fueran un par de gatos peleándose en la panza. Si algo había aprendido en todos estos años en el campo, es que a veces la vida te pega donde menos lo esperás, y hoy me pegó justo en el estómago (Y UN POCO MAS ABAJO… PA’ QUE MENTIRLES).

sábado, 15 de marzo de 2025

La Plata...

 

El sol caía despacio sobre el horizonte, tiñendo de naranja y violeta los campos de maíz. La brisa templada movía las hojas de los árboles con un murmullo constante. Estábamos sentados sobre un tronco caído, al borde del campo, contemplando las últimas luces del día. Yo pateaba la tierra seca con la punta de la bota, distraído en mis propios pensamientos, mientras el viejo descansaba con los brazos cruzados, la mirada perdida en el horizonte.

—Abuelo, se viene la noche —dije, como quien no quiere decir nada, pero tampoco quiere quedarse callado.

domingo, 9 de marzo de 2025

El gringo pescador...

El río es un espejo roto por la corriente. Tras el paso de la lancha, las ondas dibujan formas caprichosas en el agua oscura, como si la superficie respirara. El aire tiene ese olor denso de humedad y barro revuelto, con un leve dejo a madera podrida y camalotes frescos.