Ayer, filme un video, andando en barrios de la periferia santafecina, donde mostraba basurales en zanjones a cielo abierto, y criticaba a la clase política por ello. Decía que se están por emplear no sé cuántos millones para mejorar el hall del teatro municipal, cuando la realidad indica que hay otras prioridades. Decía: y yo se que alguno se va a enojar conmigo, tengo amigos del palo de la política, pero ellos saben mi forma de pensar. ¿Que está lindo ver el bulevar limpio y arreglado? Si obvio, me gusta como santafecino, pero también me gustaría que el resto de mis conciudadanos tengan la misma posibilidad de poder tomar un colectivo en su propio barrio un día de lluvia, y no tener que caminar decenas de cuadras hasta las avenidas para poder hacerlo. Porque convengamos que “normalizamos” algunas cuestiones que muchas veces no lo son tanto.
Es normal para vos, caminar hasta la canilla y tomarte un vaso de agua potable, o saber que tenes que sacar la basura, porque pasa tal día a tal hora pasa la recolección de residuos, o ¿porque no?, saludarte todos los días con la persona encargada de barrer la calle de tu barrio. ¿no? Y normalizas eso.
¿Y esos barrios qué? ¿No es normal? ¿No son santafecinos? ¿No son argentinos? ¿NO SON SERES HUMANOS? Causa un sentimiento de impotencia andar por esos lugares…
Por aquellos barrios donde parece que hasta DIOS se olvido que viven seres humanos…
Y me van a saltar a la yugular algunos con estos dichos, pero es una realidad que muy pocos ven… Si yo digo que el chancho el negro, es porque tengo el mechón de pelos en la mano (decía el finado mi viejo). VENGAN A LOS BARRIOS, PASEN UN DÍA, VENGAN PARA ACÁ…. Y después me dicen que si estoy equivocado.
Vean a la gente, vean como viven o como sobreviven…vean las condiciones como se vive allí. Y esto no es Miley, Cristina, Alberto, Macri únicamente… estos son AÑOS, AÑOS, Y AÑOS de desidia y abandono. Aparecen (y ya todos lo sabemos) únicamente para épocas electorales ¿y después?... SI TE HE VISTO, NO ME ACUERDO… da mucha bronca.
Mostraba también una calle ripiada, y explicaba que ese ripio lo consiguió una “loca” … una mina, pesada, hinchas pelotas que le vive rompiendo las bolas al mandamás de turno, pidiendo, exigiendo, plantándose, dale, conseguime, dale, ayúdame, dale…dale…dale… y tanto rompe, tanto rompe las bolas, hasta que les termina ganando por cansancio. Una “loca” que es directora de jardín de Infantes 1491, del Movimiento Los sin Techo, esa mina loca que tanto rompe los huevos no lo hace en post de su propio beneficio, SINO PARA QUE LOS PIBES Y PIBAS DE SU JARDÍN, puedan poder llegar aun en días de lluvia al establecimiento, porque ellos van a ese lugar... no solo a aprender, no solo a ser educados. Van a un espacio donde el conocimiento se siembra y la sabiduría florece, pero también donde sus cuerpos, aún pequeños y frágiles, son alimentados con una ración diaria de alimentos, con el mismo amor y cuidado que se pone en la enseñanza. Y eso se ve en la gran labor que llevan adelante en cuerpo de personal docente y no docente.
Y no puede ser que solamente una persona, en base a romper las bolas, consiga que le mejoren el ingreso, aunque mas no sea para llegar al jardín, ¿y el resto qué? ¿no pueden hacer nada acaso?
La ecuación en realidad es muy simple: SI NO NOS INVOLUCRAMOS, SI NO NOS METEMOS, SI NO PARTICIPAMOS, no vamos a crecer jamás como sociedad.
Hay una película de hormiguitas (quizá la hayan visto, quizá no), en donde a lo largo de la película, la protagonista aprende que la verdadera libertad no solo se logra a través de la autonomía individual, sino mediante la unidad colectiva. Al inspirar a sus compañeros a cuestionar el sistema opresivo de los saltamontes, Z logra que las hormigas dejen de ser simples piezas dentro de una maquinaria sin rostro y comiencen a verse como individuos con voz y propósito propio. Juntos, superan el miedo y la sumisión, y trabajan en solidaridad para lograr un cambio real en la colonia. Así, se demuestra que, al unir esfuerzos, no solo se conquista la libertad personal, sino también una sociedad más justa y equitativa para todos.
Porque SOLO TAMPOCO SE PUEDE. Recuerden que somos muchos más que aquellos a quienes les dimos el poder para administrar lo que nos pertenece. Somos una multitud que tiene el derecho de reclamar, exigir, y alzar la voz por lo que es nuestro: el acceso a lo básico para vivir con dignidad. La educación, la salud, el trabajo, la seguridad no son favores, son derechos, y tenemos la fuerza colectiva para que nuestras necesidades sean escuchadas y atendidas. No es solo nuestra responsabilidad, es nuestro poder. Juntos podemos cambiar el rumbo, porque unidos somos mucho más que las decisiones que otros toman sin escuchar nuestras voces.
Si no nos ponemos entre todos, sino participamos, sino somos nosotros los que exigimos que se cumplan las cuestiones MAS BÁSICAS… SI NO LES ROMPEMOS LOS HUEVOS… así no vamos a ningún lado.
Y ojo, no estamos pidiendo DADIVAS, FAVORES, estamos pidiendo tan solo que SEPAN ADMINISTRAR LO QUE ES NUESTRO, LO QUE NOS CORRESPONDE, PARA LO CUAL LOS ELEGIMOS… son EMPLEADOS NUESTROS, hay un error muy grande de pensar de que son NUESTROS GOBERNANTES… SON EM-PLE-A-DOS de la población que los eligió mediante el voto, para administrar los designios del país.
Si no colaboramos entre todos, si no tenemos un poco de “empatía” hacia nuestros congéneres, no vamos a ir a ningún lado como sociedad.
Y no importa que yo viva sobre calle asfaltada, que tenga recolección de residuos, que tenga gas natural, agua potable, que tenga cubierto al menos las cuestiones más básicas, si pienso que es problema del otro que no lo tenga…es un error ENORME el pensar así. Si no empatizamos, si no empezamos a ser un poquito mas humanos, no vamos a crecer nunca como sociedad, no puede ser que una sola persona se ponga al hombre todo un barrio. Si no colaboramos, sino empezamos a aportar nuestro propio granito de arena… si no nos COMPROMETEMOS…vamos a seguir estancados como hasta ahora.
Pero bueno… pensamientos utópicos de un día de finales de un Diciembre cualquiera….