jueves, 15 de enero de 2026

Entre el meme y la realidad...

 Casualmente, anoche me enviaron un meme que enumeraba, con esa precisión casi quirúrgica (esa que solo sabe tener la astrología de internet), lo que necesitamos las personas del signo Cáncer cuando estamos mal. El meme decía que para estar bien necesitamos:

  • Un apapacho sincero cuando estamos tristes.
  • Quedarnos en casa viendo películas viejas.
  • Comida casera que nos recuerde a nuestra infancia.
  • Que nos validen nuestras emociones (y sí, también nuestro drama).
  • Música cortavenas para llorar a gusto.
  • Guardar recuerdos, cartas y tickets viejos.
  • Proteger a los nuestros como mamá leona.
  • Un mensaje de "buenas noches" siempre.
  • Y, por favor, que no nos levanten la voz. 

Me reí, claro. Pero después de la risa vino la reflexión. A veces, estos mensajes se quedan en la superficie de la "anécdota astrológica" y se convierten en la excusa perfecta para quienes nos rodean. Es muy fácil enviar un meme sobre lo "dramáticos" o "sensibles" que somos, pero es mucho más difícil sostenernos y acompañarnos con esa sensibilidad en la vida real.

Me gusta reírme de mi intensidad, pero me gusta más saber que puedo decir lo que siento sin que me pongan la etiqueta de "drama" automáticamente. Porque cuando invalidas la emoción del otro llamándola exagerada, le quitas el permiso de ser humano. (según mi propia interpretación del asunto)

Aceptar el meme es aceptar que somos seres que sienten profundo. Pero el límite está claro: que la broma no se convierta en una barrera para ignorar cuando algo de verdad me afecta. Ser una "mamá leona" (como dice el meme) o necesitar un "apapacho" no nos hace menos válidos; nos hace reales.

Y es que, hablemos claro: ser Cáncer es un deporte de alto riesgo emocional. Guardar un ticket de un café de hace tres años no es acumulacionismo, es arqueología sentimental.

Pero aquí es donde la cosa se pone seria: entre tanta nostalgia y mis ganas de comer algo que sepa a la cocina de mis abuelas, hay una línea muy delgada que la gente suele cruzar con demasiada facilidad. Esa línea es la que separa el 'querer entender mi sensibilidad' del 'usar mi sensibilidad para restarle importancia a lo que siento'. No porque sea de Cáncer mi enojo es menos real o mi reclamo es puro cuento.

Y sí, puede que me calmen con un mensaje de "buenas noches", pero eso no significa que mis sentimientos tengan un botón de 'Apagar' etiquetado como "Es que eres de Cáncer".

El humor es mi lenguaje favorito, pero usarlo para invalidar lo que el otro siente es como intentar apagar un incendio con papel picado: se ve muy colorido y festivo, pero el fuego te sigue quemando igual. No me sirve que me tires cotillón astrológico cuando estoy tratando de explicar por qué algo me dolió; lo que necesito es que reconozcas el incendio, no que le pongas la etiqueta de 'drama' solo para evitarte el laburo de escucharme.

Así que, la próxima vez que veas un meme sobre mi Luna en Cáncer, úsalo para entenderme, no para ignorarme. Porque detrás de la "mamá leona" que protege a los suyos, también hay alguien que necesita que le validen el derecho a estar molesto sin que le llamen "rey del drama" antes de que termine de explicar por qué.

Al final del día, solo pido lo que dice el meme: un apapacho sincero... y que me dejen llorar a gusto con mi música cortavenas, pero sabiendo que me escuchas, no que solo estás esperando a que se me pase el "episodio".