jueves, 7 de mayo de 2026

Quizá la primera...

Hace muchos años (cuando yo tenía 17, ahora tengo 52), iba al Colegio Nacional de Laguna Paiva, conocí a una joven de mi edad (o quizá un año más chica, no lo recuerdo bien ahora). Andrea se llamaba (se llama, pues entiendo que continúa con vida), con la cual seguramente —de haber continuado frecuentándonos— nos hubiéramos convertido en amigos (y hasta quizá en algo más), debido a que poseía todos los condimentos necesarios, o al menos tenía todas aquellas cualidades que yo buscaba —y busco— en mis amistades y relaciones. Era una mujer que, además de poseer una belleza de tipo "natural", tenía el don (o habilidad, o condición, no sé cómo llamarlo) de ser frontal, directa y tener sus cosas muy en claro respecto a lo que quería.