Hola a todos. Qué lindo volver a encontrarnos en este rincón que tantas alegrías y tantos amigos virtuales me ha dado a lo largo de los años.
Si miro hacia atrás, a veces me cuesta dimensionar el camino. Me veo de chico, escribiendo en los cuadernos de la Escuela 575 de Constituyentes, en mi querido Villa Laura. Me acuerdo de los días en la secundaria del Colegio Nacional de Laguna Paiva, cuando la querida y recordada profesora María del Carmen Carboni descubrió mis papeles borroneados. Ella vio algo que yo todavía no entendía y me empujó a seguir. Durante años escribí para mí, guardando las historias en un cajón, hasta que llegó internet.
Aquellas épocas en las que navegar era difícil y costoso, pero la pasión podía más. Muchos de ustedes se acordarán de la vieja xeron.org en 2005, ese espacio donde varios escritores amateurs nos dábamos cita y donde nació, casi jugando, este nombre: Ergo Kadar. Perdimos archivos cuando los servidores mudaron, es cierto, pero el tropiezo me trajo acá, a este Blogspot que se convirtió en mi casa definitiva y el canal que me permitió llegar a lugares del mundo que jamás imaginé, midiendo la felicidad en el humilde contador de visitas de la página.
Leyendo y admirando a referentes de nuestra narrativa como Néstor Fenoglio, fui encontrando mi propia voz: el amor por el campo, las costumbres rurales, los pueblos y la nostalgia campestre. Así nacieron la edición física de De mentiras y otros cuentos en el 2020 (que para mi enorme sorpresa y orgullo fue declarado de Interés Cultural en Laguna Paiva, en San Nicolás y por la Cámara de Diputados de Santa Fe) y mis queridos ebooks Lágrimas de mi pago y Estancia El Guaraní.
Hoy les escribo porque se viene un momento muy especial. Este sábado 13 de junio, el Día del Escritor en nuestra Argentina —una fecha hermosa que nos recuerda el nacimiento de Leopoldo Lugones—, mi nueva obra, Tamara, va a ver la luz formalmente en formato papel.
Quienes me leen saben que Tamara es un proyecto diferente. Es una novela corta que se anima a salir un poco de la estricta tradición rural para explorar otros sentimientos y otras tramas. Tras su paso por los lectores digitales, tener el libro físico entre las manos es un regreso a las bases, al olor a tinta y al papel que nos desvela desde chicos.
Este logro es de ustedes tanto como mío. Gracias por estar del otro lado de la pantalla desde los tiempos del módem ruidoso, por leer, por comentar y por mantener viva la llama de estas Kadaricosas.
¡Nos vemos en las páginas!
Abrazo grande, Ergo Kadar