domingo, 28 de junio de 2026

Tamara es de Interés Cultural

 

A veces, uno escribe para ordenar los silencios, para rescatar del olvido los fragmentos de una vida que se fue desdibujando con el tiempo. Uno escribe, en definitiva, para cumplir con la palabra empeñada. Cuando las páginas de Tamara tomaron forma definitiva en abril de este año, sentí que había cerrado un ciclo íntimo, un puente de tinta entre el pasado y el presente.

Hoy, la emoción me desborda por completo. El Concejo Municipal de Laguna Paiva ha declarado a Tamara de Interés Cultural. Recibir una distinción oficial de la tierra donde pasé mi adolescencia es una caricia al alma que todavía estoy procesando.

Leyendo el documento de la resolución, no pude evitar que se me empañaran los ojos. Ver allí plasmados los nombres de los lugares que me fundieron la identidad —las tardes de infancia en Villa Laura (Estación Constituyentes), las calles de Paiva, la mística imborrable de la vieja y desaparecida discoteca "La Fábrica", o la icónica soledad de un banco en la terminal de ómnibus de Santa Fe— me hizo comprender que las historias nunca son solo de quien las escribe. Pertenecen al paisaje, a la memoria colectiva del pago.

Hay un renglón en los considerandos que me caló hondo: la mención a la profesora Mari Carboni. Ella fue quien encendió en mí la chispa de la escritura, la que me enseñó a mirar el mundo a través de las letras. Que hoy su nombre y el mío compartan este reconocimiento oficial en mi cuarto libro es el homenaje más hermoso que el destino pudo regalarme.

Gracias infinitas al Concejo Municipal por este mimo al corazón, y a cada uno de ustedes, lectores constantes, por ser los guardianes invisibles de este viaje literario. La toque blanche del chef hoy saluda con orgullo al pueblo que la vio nacer.