miércoles, 19 de noviembre de 2025

ULTIMO POST (se cierra el blog)... supongo

 

Hay días en los que me siento como un eco distante, repitiendo palabras que ya nadie escucha. O, peor aún, como si estuviera escribiendo cartas a un universo vacío, que ya no sabe cómo recibirlas. No quiero sonar pesimista, ni mucho menos, pero la realidad es la que es. Y la verdad, aunque intento darle vuelta, me golpea de frente cada vez que me siento frente a esta pantalla: las palabras se van evaporando, como si nunca hubieran existido. No es que haya dejado de escribir, no. Lo hago todos los días. Pero últimamente, no encuentro la misma fuerza ni el mismo calor en ello.

viernes, 14 de noviembre de 2025

Camino a la anhedonia...

 

El amor, me pregunto, ¿qué es, sino la más grande y compleja de nuestras ilusiones? No es un único sentimiento, sino un campo de batalla donde conviven la pasión ardiente, la intimidad profunda y la elección consciente del compromiso. Y, sin embargo, la vida nos enseña que la belleza de la conexión no garantiza su permanencia.

jueves, 13 de noviembre de 2025

Cruel paradoja...

 

A los 51 años, uno cree que el tiempo ya ha enseñado casi todo: a reconocer lo que suma, a dejar ir lo que resta, a distinguir entre lo que se desea y lo que duele. Con los años se aprende a leer silencios, a notar grietas, a entender cuándo algo empieza a pesar más de lo que aporta. Y aun así, por más experiencia que se crea tener, hay momentos en que la vida vuelve a desarmarlo a uno por dentro, recordándole que la vulnerabilidad nunca se pierde del todo.

lunes, 10 de noviembre de 2025

El que se quema con zapallo... ve una sandía y la sopla.

 

Imaginemos la situación, en que un individuo se quema con un zapallo caliente. El dolor es inmediato, agudo, y se graba en su memoria de manera indeleble. Es una experiencia que transforma su relación con el mundo, especialmente con los objetos y situaciones que podrían, de alguna manera, reproducir ese mismo sufrimiento.

sábado, 8 de noviembre de 2025

Soltar

 

Ya no hay más que hacer ni más que intentar. Nuestro camino juntos llegó a su fin, y me doy cuenta de que quedarme sería solo prolongar el desgaste.

He hablado, he pedido, he explicado lo que me duele y lo que necesito… y aun así, nada cambió. Me cansé de esperar gestos que nunca llegaron y de justificar ausencias que ya no tienen sentido.