sábado, 17 de enero de 2026

Crónica de Sangre en el Espinal...

 Hacia fines del siglo XIX, lo que hoy conocemos como Villa Laura era un mapa de silencios. Allí donde la pampa empieza a ondularse para dejarse ganar por el Espinal, el paisaje era una red de ñandubayes retorcidos y espinillos que, en enero, perfumaban el aire con un aroma dulce y pesado. Eran los años en que el viejo mundo de los gauchos empezaba a deshilacharse: el monte, antes infinito, se rendía ante el avance del alambrado, y el silencio de siglos comenzaba a ser herido por el silbato lejano de la locomotora.

jueves, 15 de enero de 2026

Entre el meme y la realidad...

 Casualmente, anoche me enviaron un meme que enumeraba, con esa precisión casi quirúrgica (esa que solo sabe tener la astrología de internet), lo que necesitamos las personas del signo Cáncer cuando estamos mal. El meme decía que para estar bien necesitamos:

viernes, 9 de enero de 2026

Memorias de antiguas yerras...

 Todavía no clareaba del todo cuando el campo empezaba a desperezarse. El fresco de la mañana se metía por entre las mangas cortas y uno aprendía temprano a no quejarse. Yo andaba chico, con las rodillas raspadas de tanto chivear y el pelo revuelto, mirando a los grandes como si supieran secretos importantes que no estaban hechos para mí. El olor a bosta fresca y a pasto húmedo era parte del aire, como si siempre hubiera estado ahí.

sábado, 27 de diciembre de 2025

Utopia de finales de año...

 

Ayer, filme un video, andando en barrios de la periferia santafecina, donde mostraba basurales en zanjones a cielo abierto, y criticaba a la clase política por ello. Decía que se están por emplear no sé cuántos millones para mejorar el hall del teatro municipal, cuando la realidad indica que hay otras prioridades. Decía: y yo se que alguno se va a enojar conmigo, tengo amigos del palo de la política, pero ellos saben mi forma de pensar. ¿Que está lindo ver el bulevar limpio y arreglado? Si obvio, me gusta como santafecino, pero también me gustaría que el resto de mis conciudadanos tengan la misma posibilidad de poder tomar un colectivo en su propio barrio un día de lluvia, y no tener que caminar decenas de cuadras hasta las avenidas para poder hacerlo. Porque convengamos que “normalizamos” algunas cuestiones que muchas veces no lo son tanto.